A Contra Corriente

…de todo lo que fue y lo que será

Así somos!!

Su grandeza, su forma asimétrica o simétrica, perfecta en ocasiones. Tal vez por su presencia o majestuosidad; por su fortaleza y su manera de recibir los cambios inevitables de la naturaleza; por su forma de adaptarse y por su vida eterna comparada con la nuestra. Así son los árboles, majestuosos.

Así nos percibo, siempre nosotros a pesar del clima o las estaciones del año; a pesar de los años siempre fuertes, siempre asimétricos…siempre uno.

La miopía perenne de las autoridades

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Mientras las denuncias penales contra extorsionadores de migrantes y protectores de sus derechos humanos no avanzan, bastó con soltar a tres acusados que de viva voz, sin pruebas ni fundamento, denunciaron a Fray Tomás, encargado de La 72 Hogar-Refugio para migrantes, quien de manera inmediata tuvo que ir a comparecer al MP.

¿Elecciones sui géneris?

Antes de del 1 de julio parecía que estas elecciones serían sui géneris por todo lo acontecido los meses anteriores. Sin irnos tan atrás, pero sin quitarles importancia a las marchas ciudadanas contra la violencia: la marcha del silencio, la encabezada por Sicilia, el despertar de los jóvenes con Yo soy 132 y lo incluyente que resultó este grupo por los temas transversales que promovían fue un factor que dio esperanza a mucha gente, no tanto en los resultados del proceso electoral, sino en él mismo. Tanta información, tantas estrategias de difusión que se construyeron, generaron certeza de que este proceso electoral sería más observado que en otras ocasiones. Y así fue, pero lamentablemente en lugar de inhibir a ratones locos, mapaches y demás estrategias de compra de votos y fraude electoral la organización de observadores ciudadanos sirvió para documentar una elección plagada de vicios. Aquí la cuestión no es aceptar una derrota flagrante por la gran ventaja entre el primero y el segundo, aquí lo que interesa es hacer valer nuestro derecho de ciudadanos a cuestionar un proceso sucio, incluso si hubiera sido UN solo voto el cuestionado.

La tercera ley de Newton

A toda acción siempre corresponde una reacción de la misma intensidad pero en sentidos contrarios!!!: Tercera ley de Newton…al margen les comento lo siguiente para introducir una reflexión personal que hecha de esta forma tal vez no resulta banal para el público feisbukero profundo!!!
Las Leyes de Newton, también conocidas como Leyes del movimiento de Newton, son tres principios a partir de los cuales se explican la mayor parte de los problemas planteados por la dinámica, en particular, aquellos relativos al movimiento de los cuerpos.
Tal vez algunos con razón puedan decir que la analogía es absurda; sin embargo, en este momento a mi me hizo mucho sentido:
[…] principios a partir de los cuales se explican la mayor parte de los problemas planteados por la dinámica y termina diciendo: […] en particular (es decir no únicamente) aquellos relativos al movimiento de los cuerpos.
Pues me permití considerar que todos los demás (en general) problemas podrían incluir los problemas en la dinámica de las relaciones humanas. Creo que en este caso la situación se complica porque la intensidad que una persona detecta en si misma muy probablemente no es la misma que detecta en cualquier otra, además no tiene forma de comprobarlo, así que o se queda con su percepción de persona intensa contra personas insensibles o reanuda la dinámica, establece otro contacto y espera la reacción.
En este contexto también es difícil definir una reacción positiva y una negativa según la interpretación de cada persona. Pero hay acciones que por lo general se podrán catalogar en el entendido social como positivas o como negativas, por ejemplo: un abrazo es una acción positiva y la reacción será positiva también; una sonrisa es una acción positiva y recibirá otra en sentido contrario positiva también, la intensidad sigue sin nivelación y homologación.
Pero todo esto ha sido en un contexto en donde no hay ciertas normas de convivencia establecidas, es decir, únicamente hablamos de las relaciones entre personas sin encajonarlos en un ambiente de escuela, terapia, trabajo, en donde, debido a que existe una interacción dentro de un espacio público común, responsabilidades comunes o actividades con necesariamente resultados en conjunto, las acciones y reacciones se complican un poco…sobre todo porque hay reglas convenidas de por medio.
Intentando facilitar el trabajo y sobre todo demostrando la capacidad y eficiencia para hacer las cosas, la acción está pensada en facilitar tu participación en el grupo y hacerle a los demás, fácil el trabajo contigo, muchas veces la reacción no resulta ser la esperada y las reacciones a la reacción anterior pueden ser variadas nuevamente depende de la persona. Pero cuando después de una acción nuevamente con intención de colaboración y entendimiento en el grupo se repite una y otra vez una reacción NEGATIVA es decir, inconsistente con la acción, algo anda mal…esto insta a que la siguiente reacción a la reacción sea en sentido contrario pero en “igual” intensidad negativa…esto debería de evitarse diría cualquier especialista en Coaching; sin embargo, y aquí va mi duda, cuándo por experiencia sabes que esa persona no va a reaccionar de tal forma que se sienta una colaboración eficiente, armónica en el equipo porque simplemente se ha demostrado poco interés en las actividades del grupo y poca capacidad de escuchar ¿qué hacer?, ¿seguir trabajando a costa de los retrasos e ineficiencias que pueda generar esto en el equipo?
Me queda claro que la estrategia queda totalmente de parte de los que se dan cuenta de lo que pasa, pero sobre todo de los que tienen intenciones de hacer algo para cambiar lo que pasa porque LES INTERESA SEGUIR PARTICIPANDO EN ESA dinámica que no necesariamente es la dinámica relativa al movimiento de los cuerpos que hace mención Newton.
Salud!!!!

Semana Mayor en 3 actos

2011-04-18

Semana mayor 1. ¿Los narcos creen en Dios?

Héctor Aguilar Camín

Según el censo de 2010, 97 de cada cien mexicanos creen en alguna forma de Dios y practican algún credo religioso (87 por ciento católicos). Sólo 3 por ciento nos declaramos ateos.

¿En qué creemos los que no creemos en Dios? En formas sustitutas de la inmortalidad y de Dios, desde luego, formas de distraernos de la muerte.

Digamos el amor, la fama, el dinero, la permanencia en la memoria de otros: todas cosas triviales si se las compara con la idea de Dios, el más allá, la vida eterna, el cielo o el infierno.

Pocos ateos dan el salto implícito en la frase de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

Pocos actúan en consecuencia, como el hermano idiota de Iván, Smerdiakov, que mata al padre opresivo, el padre que de alguna manera todos los hermanos quieren ver muerto.

Sólo él se atreve y da el salto, autorizado por el dictum terrible de su hermano: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

La frase de Iván Karamazov anuncia el salto moral hacia el nihilismo, esa tierra de nadie inherente a la idea de un mundo sin Dios, aun si es el Dios colérico y olvidadizo de la Biblia.

Es el principio del nihilismo: si no creo en nada trascendente, todo es aquí y ahora. Mi aquí y ahora no tiene rumbo ni rienda. Soy mi propio Dios, mi propia medida, mi propia moral, sin otro referente que yo mismo.

Consecuencia moral y filosófica: sin dioses que observan, ordenan, regulan, confortan y oprimen la conducta humana, no hay reglas, no hay límites, sólo la expansión de la voluntad de cada quien.

El mundo sin Dios en la política, vuelto sólo voluntad de poder, es el de Hitler y Stalin, y el de todos los otros reinos utópicos, sustitutos de la Ciudad Dios en este mundo: el reino milenario nazi, la utopía comunista del Gulag, la obligación de la pobreza de Fidel Castro.

Pero estamos en México. Me pregunto cuántos de los mexicanos que se dedican hoy a matar, decapitar, enterrar a otros en fosas anónimas han dado el salto implícito en la sentencia de Iván Karamazov.

Cuántos de estos asesinos son ateos nihilistas y cuántos creen en Dios. Es decir, cuántos son creyentes a su manera esquizofrénica: creyendo y matando.

Cuántos respetan a su iglesia, creen en el cielo y en el infierno, y saben que han optado por éste.

Nuestros creyentes homicidas son un misterio teológico y moral. Han llevado la frase de Iván Karamazov un paso más allá. Parecen decirnos: “Dios existe, mi amigo, pero todo está permitido”.

2011-04-19

Semana mayor 2. Razón y fe

Dijo Tomás de Aquino: “Considero el principal deber de mi vida para con Dios esforzarme para que mi lengua y todos mis sentidos hablen de él”.

Pocos habrán hablado tanto y tan bien de Dios como Tomás de Aquino. Nadie inventó pruebas más breves y elegantes de su existencia, las famosas “cinco vías”.

La primera de ellas es la del “motor inmóvil”, que puede resumirse como sigue: si todo lo que se mueve es movido por algo, algo hubo inmóvil en el principio del movimiento. Ese algo es Dios.

“Ejemplo”, dice Tomás de Aquino: “Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto es necesario llegar a aquel primer motor que nadie mueve. En este, todos reconocen a Dios”.

Nominalismo, se dirá: la palabra movimiento llama a la palabra inmóvil. Ninguna de las dos describe lo real, lo codifican sólo en bandos contradictorios: conceptos que se reclaman unos a otros en la lógica binaria del lenguaje, pero no en la realidad.

Lo cierto es que cualquier cabeza honradamente racional tendría que rendirse a la fuerza del argumento del primer motor, resuelto por Tomás de Aquino en 200 palabras. (En cierto modo, la ciencia moderna reconoce la idea de un primer motor en el big bang que dispara el universo).

El centro de la catedral teológica de Tomás de Aquino fue hacer compatible la fe con la razón. Pero la fe genuina no es un asunto racional. No se recibe por la razón, ni se adquiere por la voluntad. Se adquiere, en buena doctrina cristiana, por la gracia.

Hablé muchas veces con un amigo creyente sobre esta paradoja: si la fe verdadera se recibe, no se adquiere, es imposible convertir a nadie. Largarse a predicar por los caminos es ocioso, pues nadie convierte a nadie.

La historia de las iglesias nos dice lo contrario: credos en expansión, evangelizaciones masivas. Pero es una historia de conversiones hechas por la espada, la conquista o la conveniencia. La historia de las iglesias dice poco del fuego de la fe, la fe del carbonero que cree porque sí, por su genuino asombro y temor de su soledad en el mundo.

El ardor de la fe verdadera no es carga fácil de llevar, como muestran las vidas de los santos. La fe de las multitudes es una fe dispareja, por su mayor parte epidérmica. La fe que el mundo puede tolerar sin incendiarse: la fe difusa, distraída, amateur, cuando no supersticiosa o idolátrica.

Esa fe común tiene poco o nada que ver con la fe fulminante, venida del cielo, cuyo mandato no acepta sino la rendición incondicional, a la manera de Paulo de Tarso en el camino de Damasco, o de Tomás de Aquino en su levitación teológica.

2011-04-20

Semana mayor 3. Dos apuestas sobre Dios

Hay una apuesta lógica que prueba la conveniencia de creer en Dios. Es la apuesta de Pascal.

Se propone más o menos de este modo: Dudo de la existencia de Dios, pero la duda es el problema, no la solución. ¿Debo o no creer en Dios? Debo, responde Pascal, porque creer en Dios es la opción segura, donde todo es ganancia y nada pérdida.

¿Por qué? Porque si Dios no existe y no creí en él, gané durante mi vida el consuelo de haber creído, y nada perdí al perder mi apuesta, pues nada habrá más allá, empezando por mi conciencia, que nunca sabrá lo que ha perdido. Pero si Dios existe y creí en él, entonces él premiará mi fe y todo para mí será ganancia en el señor: el consuelo de creer aquí en la tierra y el premio de haber creído allá en el cielo.

Un amigo ya ido, Arturo Cantú, me refirió la contraapuesta del escritor mexicano José Revueltas, ateo de solemnidad y hombre de un humor sin límites que regó en su vida más que en sus libros.

Conté la apuesta de Revueltas en el cuerpo de un relato llamado El camarada Vadillo, que recuerda la historia del único mexicano preso en el Gulag soviético, precisamente Evelio Vadillo, trotskista de Campeche, devorado en Moscú en 1935 por la naciente máquina estalinista, regurgitado y vuelto a México en 1957.

La apuesta atea de Revueltas salva el oportunismo de la de Pascal y es igualmente lógica y ganadora. En una impostación de la voz lúcida y juguetona de Revueltas, puede proponerse de este modo:

Yo apuesto, compañeros, a que el compañero Dios no existe. Y no tengo en esa apuesta, nada que perder y todo que ganar. ¿Por qué? Porque si Dios no existe, no pierdo nada, ni siquiera la desilusión de haber pensado que existía. Pero si Dios existe, habrá de saber, en su infinita y simultánea sabiduría, que ahí abajo, en ese mundo pinche que él concibió, anduvo un pobre diablo llamado José Revueltas que creyó de buena fe, con todas y cada una de sus fibras, que Dios no existía.

Y entonces el compañero Dios, en su infinita misericordia, tendrá que decir, a riesgo de contradecir su esencia infinitamente misericordiosa e infinitamente sabia: “Este Revueltas es un pendejo, pero creyó de buena fe, con toda su alma, que yo no existía. Lo menos que puedo hacer para honrar su fe atea de carbonero es salvarlo”.

Con lo cual Revueltas, el ateo, obtendrá su salvación de la misericordia de Dios, justamente porque apostó con todo su corazón a que Dios no existe.

(El relato completo en Pasado pendiente y otras historias conversadas, Planeta 2010)

CARTA AL PRESIDENTE DE MÉXICO, DE UN MÉDICO

EL PRESIDENTE DIJO EN UN DISCURSO:

“LA INSEGURIDAD LA REPRESENTAN UNA RIDÍCULA MINORÍA”

SEÑOR PRESIDENTE:
Efectivamente, el crimen organizado representa una ridícula minoría, que por desgracia afecta a la mayoría de los mexicanos, pero existen desde hace más de 80 años otras minorías que han estrangulado lentamente y sin misericordia a la mayoría de nosotros.
LA RIDÍCULA MINORÍA de diputados y senadores que enfrascados en intereses personales y partidistas han obstruido los cambios legislativos que se requieren con urgencia para nuestro país.

LA RIDÍCULA MINORÍA de quienes forman el poder Judicial y quienes no aplican la justicia por igual, generando un estado de anarquía que ha acabado con nuestra confianza.

LA RIDÍCULA MINORÍA de los dueños de riquezas mal habidas en nuestro país que concentran de manera inmoral e intolerable la mayor parte de los bienes de la nación ante la injusticia de 40 millones de mexicanos en pobreza extrema.

LA RIDÍCULA MINORÍA que dirige el destino de la educación en México, matando antes de nacer una nueva generación de mexicanos destinados desde ahora a la mediocridad intelectual.

LA RIDÍCULA MINORÍA de los monopolios que laceran la economía de los mexicanos.

Señor presidente: Necesita actuar ante éstas y otras RIDÍCULAS MINORÍAS. Si lo hace, la abrumadora mayoría estará con usted, pero si no lo hace, despertará pronto el monstruo dormido de las mayorías, y entonces sí, señor Presidente, ya nada será igual.

Dr. Alejandro Camelo Schwarz

Monterrey, Nuevo León, México

Otorrinolaringólogo, tengo 54 años.

A Jorge G. Castañeda

D.F., a 10 de marzo de 2011

A Jorge G. Castañeda,

Hoy 10 de marzo, cuando abrí el periódico Reforma en su sección de Opinión lo hice con la intención de leer, como cada jueves, el artículo de Lorenzo Meyer, colega por sus estudios en Relaciones Internacionales, al que admiro mucho.

Sin embargo, al ver tu columna recordé que de vez en cuando también podemos leerte los jueves y reconozco que, por lo general, lo hago porque siempre levantas en mi, muchos razonamientos, me haces reflexionar, coincidir con algunas cosas, pero disentir en otras.

Uno de mis mayores intereses académicos es entender la existencia de la pobreza en el país, los factores que la describen y modifican. Estaba en una búsqueda de los nuevos datos de la situación nacional precisamente en el contexto de los nuevos resultados del censo del INEGI y coincidió mi acostumbrada búsqueda por Meyer, mi búsqueda de datos y tu artículo (esas cosas me pasan seguido y trato de no hacerles caso, pero no puedo evitar pensar que suceden por alguna razón), en fin, esta fue la reflexión que logré después de leerte y que no pude evitar compartirte, con toda la intención de lograr en ti lo que lograste en mi: algo que decir al respecto.

Me gustó como inicias tu reflexión; sin embargo, después de leerla no estoy segura de que tus razón previsibles sean las mías.

Tienes toda la razón, la presentación del Censo 2010 de INEGI me daba la misma sensación de poca difusión. No obstante, me gustaría acotar que, efectivamente la fuerte oposición de la población al gobierno actual pueda ser una de las razones del por qué no sería algo recibido con mucho entusiasmo por la sociedad mexicana. Esto hay que tomarlo, sobre todo aclararlo y contextualizarlo en el tipo de población que tiene el país, una población que poca veces podrá ver las acciones de un gobierno de manera aislada, es decir, que si en general las acciones y políticas de los dirigentes son malas todo lo que haga será en primera instancia y última de esa forma. Me parece que hay que mencionar que un gobierno malo muchas veces es así por culpa de malos ciudadanos, en este sentido, la población debería de estar muy atento y ávido de todos los instrumentos que tenga a su alcance para tener bases con las cuales poder evaluar el desempeño, bueno o malo, de los dirigentes que, en teoría, puso ahí.

En este sentido, sería mucho más loable de la población que se interesara en los datos que presenta el INEGI para compararlos con otros instrumentos estadísticos internacionales (por no decir más objetivos) y entonces criticar la veracidad de los datos que presenta este Instituto. Me parece que lo criticable de tu escrito, y que tal vez es un tema a parte de lo que quieres transmitir, es que tomas los datos del INEGI como incuestionables y la poca difusión que ha tenido la presentación del Censo con títulos como “Ya hay menos pobre en México”: INEGI te lleva a desconfiar de su veracidad, por varias razones: por un lado, a finales de 2010 teníamos datos de que México había incrementado la pobreza más que cualquier país en América Latina y por ende estaba sobre la media regional; por otro, sabemos que medir la pobreza y pobreza extrema no es tan sencillo, involucra muchas variables para identificar diferentes tipos de pobreza por lo que hacer una afirmación como la que hizo INEGI resulta muy amplia y puede ser engañosa. En fin, reconozco que no he visto todo el censo como para poner ejemplos de cada uno de los factores que reporta, simplemente aquí una muestra.

Por otro lado, informas en el contexto de tu artículo, las adquisiciones de vivienda, aparatos electrodomésticos y/o computadoras; comentas el aumento al acceso de créditos y luego afirmas que debemos congratularnos por el avance que significa lo mencionado arriba. Ante esto, me gustaría saber qué tanto representa una mejora real, la adquisición de bienes a través de créditos y endeudarse cada día más, es decir, fomentar el consumo en lugar del ahorro; vivir como si se tuviera un ingreso más alto del que en realidad se tiene y en algunos casos con la agravante de que el empleo es temporal o el ingreso es inestable.

Me parece que si, efectivamente podemos estar tranquilos (“[…] congratularnos”) porque la calidad de vida aumenta, pero aumenta a corto plazo, temporalmente y para algunos casos las consecuencias de quedarse sin trabajo o dejar de recibir el ingreso que recibían, resulta más costoso que el beneficio que obtuvieron.

En resumen, creo que deberíamos, por un lado, ser más críticos y no tomar como incuestionables los datos que reportan ciertas instituciones; por otro, entender las verdaderas consecuencias de situaciones que a primera vista parecen mejoras o avances. En todo caso, cuestionar si realmente son avances. Como ciudadanos tenemos derecho a cuestionar todo lo que hace el gobierno sin necesariamente estar en desacuerdo con ello.

Saludos

Valentina Rabasa Jofre

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