A Contra Corriente

…de todo lo que fue y lo que será

La miopía perenne de las autoridades

Boletín_de_prensa_299413

Mientras las denuncias penales contra extorsionadores de migrantes y protectores de sus derechos humanos no avanzan, bastó con soltar a tres acusados que de viva voz, sin pruebas ni fundamento, denunciaron a Fray Tomás, encargado de La 72 Hogar-Refugio para migrantes, quien de manera inmediata tuvo que ir a comparecer al MP.

¿Elecciones sui géneris?

Antes de del 1 de julio parecía que estas elecciones serían sui géneris por todo lo acontecido los meses anteriores. Sin irnos tan atrás, pero sin quitarles importancia a las marchas ciudadanas contra la violencia: la marcha del silencio, la encabezada por Sicilia, el despertar de los jóvenes con Yo soy 132 y lo incluyente que resultó este grupo por los temas transversales que promovían fue un factor que dio esperanza a mucha gente, no tanto en los resultados del proceso electoral, sino en él mismo. Tanta información, tantas estrategias de difusión que se construyeron, generaron certeza de que este proceso electoral sería más observado que en otras ocasiones. Y así fue, pero lamentablemente en lugar de inhibir a ratones locos, mapaches y demás estrategias de compra de votos y fraude electoral la organización de observadores ciudadanos sirvió para documentar una elección plagada de vicios. Aquí la cuestión no es aceptar una derrota flagrante por la gran ventaja entre el primero y el segundo, aquí lo que interesa es hacer valer nuestro derecho de ciudadanos a cuestionar un proceso sucio, incluso si hubiera sido UN solo voto el cuestionado.

La tercera ley de Newton

A toda acción siempre corresponde una reacción de la misma intensidad pero en sentidos contrarios!!!: Tercera ley de Newton…al margen les comento lo siguiente para introducir una reflexión personal que hecha de esta forma tal vez no resulta banal para el público feisbukero profundo!!!
Las Leyes de Newton, también conocidas como Leyes del movimiento de Newton, son tres principios a partir de los cuales se explican la mayor parte de los problemas planteados por la dinámica, en particular, aquellos relativos al movimiento de los cuerpos.
Tal vez algunos con razón puedan decir que la analogía es absurda; sin embargo, en este momento a mi me hizo mucho sentido:
[…] principios a partir de los cuales se explican la mayor parte de los problemas planteados por la dinámica y termina diciendo: […] en particular (es decir no únicamente) aquellos relativos al movimiento de los cuerpos.
Pues me permití considerar que todos los demás (en general) problemas podrían incluir los problemas en la dinámica de las relaciones humanas. Creo que en este caso la situación se complica porque la intensidad que una persona detecta en si misma muy probablemente no es la misma que detecta en cualquier otra, además no tiene forma de comprobarlo, así que o se queda con su percepción de persona intensa contra personas insensibles o reanuda la dinámica, establece otro contacto y espera la reacción.
En este contexto también es difícil definir una reacción positiva y una negativa según la interpretación de cada persona. Pero hay acciones que por lo general se podrán catalogar en el entendido social como positivas o como negativas, por ejemplo: un abrazo es una acción positiva y la reacción será positiva también; una sonrisa es una acción positiva y recibirá otra en sentido contrario positiva también, la intensidad sigue sin nivelación y homologación.
Pero todo esto ha sido en un contexto en donde no hay ciertas normas de convivencia establecidas, es decir, únicamente hablamos de las relaciones entre personas sin encajonarlos en un ambiente de escuela, terapia, trabajo, en donde, debido a que existe una interacción dentro de un espacio público común, responsabilidades comunes o actividades con necesariamente resultados en conjunto, las acciones y reacciones se complican un poco…sobre todo porque hay reglas convenidas de por medio.
Intentando facilitar el trabajo y sobre todo demostrando la capacidad y eficiencia para hacer las cosas, la acción está pensada en facilitar tu participación en el grupo y hacerle a los demás, fácil el trabajo contigo, muchas veces la reacción no resulta ser la esperada y las reacciones a la reacción anterior pueden ser variadas nuevamente depende de la persona. Pero cuando después de una acción nuevamente con intención de colaboración y entendimiento en el grupo se repite una y otra vez una reacción NEGATIVA es decir, inconsistente con la acción, algo anda mal…esto insta a que la siguiente reacción a la reacción sea en sentido contrario pero en “igual” intensidad negativa…esto debería de evitarse diría cualquier especialista en Coaching; sin embargo, y aquí va mi duda, cuándo por experiencia sabes que esa persona no va a reaccionar de tal forma que se sienta una colaboración eficiente, armónica en el equipo porque simplemente se ha demostrado poco interés en las actividades del grupo y poca capacidad de escuchar ¿qué hacer?, ¿seguir trabajando a costa de los retrasos e ineficiencias que pueda generar esto en el equipo?
Me queda claro que la estrategia queda totalmente de parte de los que se dan cuenta de lo que pasa, pero sobre todo de los que tienen intenciones de hacer algo para cambiar lo que pasa porque LES INTERESA SEGUIR PARTICIPANDO EN ESA dinámica que no necesariamente es la dinámica relativa al movimiento de los cuerpos que hace mención Newton.
Salud!!!!

Semana Mayor en 3 actos

2011-04-18

Semana mayor 1. ¿Los narcos creen en Dios?

Héctor Aguilar Camín

Según el censo de 2010, 97 de cada cien mexicanos creen en alguna forma de Dios y practican algún credo religioso (87 por ciento católicos). Sólo 3 por ciento nos declaramos ateos.

¿En qué creemos los que no creemos en Dios? En formas sustitutas de la inmortalidad y de Dios, desde luego, formas de distraernos de la muerte.

Digamos el amor, la fama, el dinero, la permanencia en la memoria de otros: todas cosas triviales si se las compara con la idea de Dios, el más allá, la vida eterna, el cielo o el infierno.

Pocos ateos dan el salto implícito en la frase de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

Pocos actúan en consecuencia, como el hermano idiota de Iván, Smerdiakov, que mata al padre opresivo, el padre que de alguna manera todos los hermanos quieren ver muerto.

Sólo él se atreve y da el salto, autorizado por el dictum terrible de su hermano: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

La frase de Iván Karamazov anuncia el salto moral hacia el nihilismo, esa tierra de nadie inherente a la idea de un mundo sin Dios, aun si es el Dios colérico y olvidadizo de la Biblia.

Es el principio del nihilismo: si no creo en nada trascendente, todo es aquí y ahora. Mi aquí y ahora no tiene rumbo ni rienda. Soy mi propio Dios, mi propia medida, mi propia moral, sin otro referente que yo mismo.

Consecuencia moral y filosófica: sin dioses que observan, ordenan, regulan, confortan y oprimen la conducta humana, no hay reglas, no hay límites, sólo la expansión de la voluntad de cada quien.

El mundo sin Dios en la política, vuelto sólo voluntad de poder, es el de Hitler y Stalin, y el de todos los otros reinos utópicos, sustitutos de la Ciudad Dios en este mundo: el reino milenario nazi, la utopía comunista del Gulag, la obligación de la pobreza de Fidel Castro.

Pero estamos en México. Me pregunto cuántos de los mexicanos que se dedican hoy a matar, decapitar, enterrar a otros en fosas anónimas han dado el salto implícito en la sentencia de Iván Karamazov.

Cuántos de estos asesinos son ateos nihilistas y cuántos creen en Dios. Es decir, cuántos son creyentes a su manera esquizofrénica: creyendo y matando.

Cuántos respetan a su iglesia, creen en el cielo y en el infierno, y saben que han optado por éste.

Nuestros creyentes homicidas son un misterio teológico y moral. Han llevado la frase de Iván Karamazov un paso más allá. Parecen decirnos: “Dios existe, mi amigo, pero todo está permitido”.

2011-04-19

Semana mayor 2. Razón y fe

Dijo Tomás de Aquino: “Considero el principal deber de mi vida para con Dios esforzarme para que mi lengua y todos mis sentidos hablen de él”.

Pocos habrán hablado tanto y tan bien de Dios como Tomás de Aquino. Nadie inventó pruebas más breves y elegantes de su existencia, las famosas “cinco vías”.

La primera de ellas es la del “motor inmóvil”, que puede resumirse como sigue: si todo lo que se mueve es movido por algo, algo hubo inmóvil en el principio del movimiento. Ese algo es Dios.

“Ejemplo”, dice Tomás de Aquino: “Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto es necesario llegar a aquel primer motor que nadie mueve. En este, todos reconocen a Dios”.

Nominalismo, se dirá: la palabra movimiento llama a la palabra inmóvil. Ninguna de las dos describe lo real, lo codifican sólo en bandos contradictorios: conceptos que se reclaman unos a otros en la lógica binaria del lenguaje, pero no en la realidad.

Lo cierto es que cualquier cabeza honradamente racional tendría que rendirse a la fuerza del argumento del primer motor, resuelto por Tomás de Aquino en 200 palabras. (En cierto modo, la ciencia moderna reconoce la idea de un primer motor en el big bang que dispara el universo).

El centro de la catedral teológica de Tomás de Aquino fue hacer compatible la fe con la razón. Pero la fe genuina no es un asunto racional. No se recibe por la razón, ni se adquiere por la voluntad. Se adquiere, en buena doctrina cristiana, por la gracia.

Hablé muchas veces con un amigo creyente sobre esta paradoja: si la fe verdadera se recibe, no se adquiere, es imposible convertir a nadie. Largarse a predicar por los caminos es ocioso, pues nadie convierte a nadie.

La historia de las iglesias nos dice lo contrario: credos en expansión, evangelizaciones masivas. Pero es una historia de conversiones hechas por la espada, la conquista o la conveniencia. La historia de las iglesias dice poco del fuego de la fe, la fe del carbonero que cree porque sí, por su genuino asombro y temor de su soledad en el mundo.

El ardor de la fe verdadera no es carga fácil de llevar, como muestran las vidas de los santos. La fe de las multitudes es una fe dispareja, por su mayor parte epidérmica. La fe que el mundo puede tolerar sin incendiarse: la fe difusa, distraída, amateur, cuando no supersticiosa o idolátrica.

Esa fe común tiene poco o nada que ver con la fe fulminante, venida del cielo, cuyo mandato no acepta sino la rendición incondicional, a la manera de Paulo de Tarso en el camino de Damasco, o de Tomás de Aquino en su levitación teológica.

2011-04-20

Semana mayor 3. Dos apuestas sobre Dios

Hay una apuesta lógica que prueba la conveniencia de creer en Dios. Es la apuesta de Pascal.

Se propone más o menos de este modo: Dudo de la existencia de Dios, pero la duda es el problema, no la solución. ¿Debo o no creer en Dios? Debo, responde Pascal, porque creer en Dios es la opción segura, donde todo es ganancia y nada pérdida.

¿Por qué? Porque si Dios no existe y no creí en él, gané durante mi vida el consuelo de haber creído, y nada perdí al perder mi apuesta, pues nada habrá más allá, empezando por mi conciencia, que nunca sabrá lo que ha perdido. Pero si Dios existe y creí en él, entonces él premiará mi fe y todo para mí será ganancia en el señor: el consuelo de creer aquí en la tierra y el premio de haber creído allá en el cielo.

Un amigo ya ido, Arturo Cantú, me refirió la contraapuesta del escritor mexicano José Revueltas, ateo de solemnidad y hombre de un humor sin límites que regó en su vida más que en sus libros.

Conté la apuesta de Revueltas en el cuerpo de un relato llamado El camarada Vadillo, que recuerda la historia del único mexicano preso en el Gulag soviético, precisamente Evelio Vadillo, trotskista de Campeche, devorado en Moscú en 1935 por la naciente máquina estalinista, regurgitado y vuelto a México en 1957.

La apuesta atea de Revueltas salva el oportunismo de la de Pascal y es igualmente lógica y ganadora. En una impostación de la voz lúcida y juguetona de Revueltas, puede proponerse de este modo:

Yo apuesto, compañeros, a que el compañero Dios no existe. Y no tengo en esa apuesta, nada que perder y todo que ganar. ¿Por qué? Porque si Dios no existe, no pierdo nada, ni siquiera la desilusión de haber pensado que existía. Pero si Dios existe, habrá de saber, en su infinita y simultánea sabiduría, que ahí abajo, en ese mundo pinche que él concibió, anduvo un pobre diablo llamado José Revueltas que creyó de buena fe, con todas y cada una de sus fibras, que Dios no existía.

Y entonces el compañero Dios, en su infinita misericordia, tendrá que decir, a riesgo de contradecir su esencia infinitamente misericordiosa e infinitamente sabia: “Este Revueltas es un pendejo, pero creyó de buena fe, con toda su alma, que yo no existía. Lo menos que puedo hacer para honrar su fe atea de carbonero es salvarlo”.

Con lo cual Revueltas, el ateo, obtendrá su salvación de la misericordia de Dios, justamente porque apostó con todo su corazón a que Dios no existe.

(El relato completo en Pasado pendiente y otras historias conversadas, Planeta 2010)

CARTA AL PRESIDENTE DE MÉXICO, DE UN MÉDICO

EL PRESIDENTE DIJO EN UN DISCURSO:

“LA INSEGURIDAD LA REPRESENTAN UNA RIDÍCULA MINORÍA”

SEÑOR PRESIDENTE:
Efectivamente, el crimen organizado representa una ridícula minoría, que por desgracia afecta a la mayoría de los mexicanos, pero existen desde hace más de 80 años otras minorías que han estrangulado lentamente y sin misericordia a la mayoría de nosotros.
LA RIDÍCULA MINORÍA de diputados y senadores que enfrascados en intereses personales y partidistas han obstruido los cambios legislativos que se requieren con urgencia para nuestro país.

LA RIDÍCULA MINORÍA de quienes forman el poder Judicial y quienes no aplican la justicia por igual, generando un estado de anarquía que ha acabado con nuestra confianza.

LA RIDÍCULA MINORÍA de los dueños de riquezas mal habidas en nuestro país que concentran de manera inmoral e intolerable la mayor parte de los bienes de la nación ante la injusticia de 40 millones de mexicanos en pobreza extrema.

LA RIDÍCULA MINORÍA que dirige el destino de la educación en México, matando antes de nacer una nueva generación de mexicanos destinados desde ahora a la mediocridad intelectual.

LA RIDÍCULA MINORÍA de los monopolios que laceran la economía de los mexicanos.

Señor presidente: Necesita actuar ante éstas y otras RIDÍCULAS MINORÍAS. Si lo hace, la abrumadora mayoría estará con usted, pero si no lo hace, despertará pronto el monstruo dormido de las mayorías, y entonces sí, señor Presidente, ya nada será igual.

Dr. Alejandro Camelo Schwarz

Monterrey, Nuevo León, México

Otorrinolaringólogo, tengo 54 años.

A Jorge G. Castañeda

D.F., a 10 de marzo de 2011

A Jorge G. Castañeda,

Hoy 10 de marzo, cuando abrí el periódico Reforma en su sección de Opinión lo hice con la intención de leer, como cada jueves, el artículo de Lorenzo Meyer, colega por sus estudios en Relaciones Internacionales, al que admiro mucho.

Sin embargo, al ver tu columna recordé que de vez en cuando también podemos leerte los jueves y reconozco que, por lo general, lo hago porque siempre levantas en mi, muchos razonamientos, me haces reflexionar, coincidir con algunas cosas, pero disentir en otras.

Uno de mis mayores intereses académicos es entender la existencia de la pobreza en el país, los factores que la describen y modifican. Estaba en una búsqueda de los nuevos datos de la situación nacional precisamente en el contexto de los nuevos resultados del censo del INEGI y coincidió mi acostumbrada búsqueda por Meyer, mi búsqueda de datos y tu artículo (esas cosas me pasan seguido y trato de no hacerles caso, pero no puedo evitar pensar que suceden por alguna razón), en fin, esta fue la reflexión que logré después de leerte y que no pude evitar compartirte, con toda la intención de lograr en ti lo que lograste en mi: algo que decir al respecto.

Me gustó como inicias tu reflexión; sin embargo, después de leerla no estoy segura de que tus razón previsibles sean las mías.

Tienes toda la razón, la presentación del Censo 2010 de INEGI me daba la misma sensación de poca difusión. No obstante, me gustaría acotar que, efectivamente la fuerte oposición de la población al gobierno actual pueda ser una de las razones del por qué no sería algo recibido con mucho entusiasmo por la sociedad mexicana. Esto hay que tomarlo, sobre todo aclararlo y contextualizarlo en el tipo de población que tiene el país, una población que poca veces podrá ver las acciones de un gobierno de manera aislada, es decir, que si en general las acciones y políticas de los dirigentes son malas todo lo que haga será en primera instancia y última de esa forma. Me parece que hay que mencionar que un gobierno malo muchas veces es así por culpa de malos ciudadanos, en este sentido, la población debería de estar muy atento y ávido de todos los instrumentos que tenga a su alcance para tener bases con las cuales poder evaluar el desempeño, bueno o malo, de los dirigentes que, en teoría, puso ahí.

En este sentido, sería mucho más loable de la población que se interesara en los datos que presenta el INEGI para compararlos con otros instrumentos estadísticos internacionales (por no decir más objetivos) y entonces criticar la veracidad de los datos que presenta este Instituto. Me parece que lo criticable de tu escrito, y que tal vez es un tema a parte de lo que quieres transmitir, es que tomas los datos del INEGI como incuestionables y la poca difusión que ha tenido la presentación del Censo con títulos como “Ya hay menos pobre en México”: INEGI te lleva a desconfiar de su veracidad, por varias razones: por un lado, a finales de 2010 teníamos datos de que México había incrementado la pobreza más que cualquier país en América Latina y por ende estaba sobre la media regional; por otro, sabemos que medir la pobreza y pobreza extrema no es tan sencillo, involucra muchas variables para identificar diferentes tipos de pobreza por lo que hacer una afirmación como la que hizo INEGI resulta muy amplia y puede ser engañosa. En fin, reconozco que no he visto todo el censo como para poner ejemplos de cada uno de los factores que reporta, simplemente aquí una muestra.

Por otro lado, informas en el contexto de tu artículo, las adquisiciones de vivienda, aparatos electrodomésticos y/o computadoras; comentas el aumento al acceso de créditos y luego afirmas que debemos congratularnos por el avance que significa lo mencionado arriba. Ante esto, me gustaría saber qué tanto representa una mejora real, la adquisición de bienes a través de créditos y endeudarse cada día más, es decir, fomentar el consumo en lugar del ahorro; vivir como si se tuviera un ingreso más alto del que en realidad se tiene y en algunos casos con la agravante de que el empleo es temporal o el ingreso es inestable.

Me parece que si, efectivamente podemos estar tranquilos (“[…] congratularnos”) porque la calidad de vida aumenta, pero aumenta a corto plazo, temporalmente y para algunos casos las consecuencias de quedarse sin trabajo o dejar de recibir el ingreso que recibían, resulta más costoso que el beneficio que obtuvieron.

En resumen, creo que deberíamos, por un lado, ser más críticos y no tomar como incuestionables los datos que reportan ciertas instituciones; por otro, entender las verdaderas consecuencias de situaciones que a primera vista parecen mejoras o avances. En todo caso, cuestionar si realmente son avances. Como ciudadanos tenemos derecho a cuestionar todo lo que hace el gobierno sin necesariamente estar en desacuerdo con ello.

Saludos

Valentina Rabasa Jofre

REFLEXIÓN de un SER humano

Muchas veces cuando los problemas se vuelven cotidianos o parecen imposibles de resolver nos enfrascamos en las quejas y debates criticando la forma en la que se están o no resolviendo sin ocuparnos de lo difícil: encontrar una solución.  Cuando son temas de interés social, nacional, la solución que más peso tiene, o por lo menos, la que tiene posibilidades de llevarse a cabo con mayor probabilidad o impacto, es la que surge del gobierno. Y está demás decir que no siempre es ni la mejor ni la única solución, de hecho, podría decir que en múltiples ocasiones las soluciones a diferentes problemas, elaboradas por el gobierno son erradas porque no conocen el problema de fondo, porque no entienden que lo que ven fue generado por algo mucho más arraigado, añejo o enquistado y por lo tanto no atacan el problema sino la consecuencia de tal.

Y bueno todo este rollo para hablar de lo más hablado desde hace ya unos meses…incluso desde que se lanzó la iniciativa los debates estuvieron acalorados. Me refiero a la guerra que declaró Felipe Calderón contra el narco.

Una definición de OPTIMISMO un tanto pesimista o tal vez apática más que nada es: El optimismo es aquello a lo que te aferras para tener una esperanza de que todo saldrá bien cuando la realidad es otra. En este sentido, en los últimos días de estrés por trabajo, preparativos de eventos importantes en mi vida que están a la vuelta de la esquina, nuevo jefe, etc., etc…he tratado de ironizar un poco la estupidez de Feli-pillo para eliminar la saturación mental que de vez en cuando me paraliza. Entonces logré ponerle otra explicación (que finalmente llega a lo mismo) a lo que este personaje que pasará a la historia del país y probablemente aparezca en los libros de texto gratuitos para la educación pública de mis nietos.

Explicación:

FCH se vale de conceptos difíciles de interpretar como el OPTIMISMO para, no sólo decir mentiras sino para expresarlas. Cosa que mucha gente realmente se cree aunque parezca inaudito, imposible incomprensible…en fin.

El narcotráfico, y hablaré de México porque aunque tenga sus características generales y observadas en muchos países, hay particularidades que no podría afirmar suceden de la misma forma fuera del país, se ha fortalecido a tal grado que en muchos lugares del país es la institución que gobierna y genera desarrollo en lugar de que lo haga la institución creada para eso. Esto por varias razones: gracias a la anuencia de muchos políticos corruptos que reciben jugoso beneficios de este negocio; a una sociedad poco crítica, poco informada y muy apática; a la situación de pobreza y marginación que vive la mitad de la población del país; a la falta de sentido o ideales de vida de las nuevas generaciones como los ninis presas excelentes para entrar en las filas del narco…entre otras. Además, si incluimos las redes de delincuencia organizada que se generan alrededor del flujo migratorio indocumentado que cruza el país para llegar a EEUU la cosa se pone peor.

Después del hallazgo de los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas las teorías generadas para explicar tal suceso y aprovechar, desde mi punto de vista, darle otro “golpecito” al narco y aprovechar para que el gobierno se parara el cuello frente a esa sociedad que les comentaba, son erradas, poco creíbles, incluso absurdas. Pensar que los “Z” mataron a todos esos migrantes porque no quisieron formar parte de su red delictiva me parece una total y rotunda aberración, una estupidez. ¿Por qué gastarían fuerzas y recursos en matar a tantos? por lo menos yo no tengo una respuesta lógica. Si en algún momento pensaron que los denunciarían si los dejaban ir es algo que jamás hubiera sucedido. Los migrantes indocumentados lo que menos quieren es tener relación con algún tipo de autoridad, aunque sepan que pueden denunciarlos en caso de que violen sus derechos humanos, puesto que eso significaría, con toda seguridad, que después de su denuncia y “esperemos” conforme a la ley, los deportarían a sus respectivos países.

Entonces el problema que ha generado el narco y la fortaleza que ha logrado no se resuelve atacando al narco mismo, por lo menos no únicamente, eso es solamente la punta del iceberg que en lo profundo tiene un problema crónico que desafortunadamente se ve más como costumbre que problema.

Los valores de la sociedad actual se han vuelto cada vez más económicos, tener, tener, tener para poder ser alguien, pero si no estudias, si no trabajas no puedes tener nada y si no tienes nada no eres nadie y así qué importa qué es lo que quieras y que no, de tu vida. PRESA perfecta para el dinero fácil que ofrece el narco. Pero ¿por qué estos valores, por qué este sin sentido de la vida?, ¿por qué la violencia en ascenso?

Hace poco leí un reportaje que habla de una empresa constructora que hizo grandes centros habitacionales de INFONAVIT. Resulta que estos centros estaban construidos sin una buena planeación, con materiales de muy baja calidad y con conexiones insuficientes para la cantidad de gente que iba y venía cotidianamente. Muchas de las casas están abandonadas porque les resultaba imposible vivir en esas condiciones, además la gente del lugar enojada con la vida por esas situación y sobre todo con las promesas que les habían hecho de un nivel de vida digno provocaron que se empezaran a formar pequeñas células de delincuentes en unos casos y gente violenta en otros. Este es uno de muchos casos similares en donde la gente no tiene oportunidades de vivir bien; gente con un ingreso que no le alcanza para comprar una canasta básica de más de 850 pesos mensuales, monto que utiliza el CONEVAL para establecer la línea de la pobreza extrema, en fin. Cosas que si las dimensionamos a millones de habitantes se vuelve un problema de política pública que lleva décadas y que no se ha podido atacar de forma eficiente y que las consecuencias son aún más graves como el ya mencionado fortalecimiento del narco.

Alejandro Solalinde, un verdadero SER humano y con el que estuve en Ixtepec Oaxaca en la casa de migrantes y que algunos de ustedes tuvieron el gustazo de conocer. Hizo una reflexión sobre lo acontecido en Tamaulipas días pasados con los 72 migrantes hallados. Me gustó mucho, es una reflexión  que denota su vocación religiosa, sin embargo la analogía que logra me resulta la política pública que necesita el gobierno para iniciar con un cambio verdadero.

REFLEXION:

MASACRARON NUESTRA CARNE, PERO NO NUESTRO ESPIRITU.
José Alejandro Solalinde
28 de Agosto de 2010
Dice en Eclesiastés que hay tiempo para todo. La irreparable muerte de nuestros entrañables hermanas y hermanos latinoamericanos, nos está avisando que llegó el tiempo de volver a casa; de volver al Padre, con todos. Y es tiempo de volver por el Camino, que es Jesucristo. Pero no entender ese volver como rezar mucho y hacer más actos de piedad; sino tener más piedad entre nosotros mismos. Es tiempo de poner a Dios en su lugar, en ese lugar usurpado por el poder sobre otros; por el tener y la acumulación superflua, anticristiana, frente al hambre de millones de empobrecidos que, ni siquiera tienen el privilegio de ser explotados, por que son excluidos del aparato productivo. Hoy cualquiera usurpa el lugar de Dios: de la A, a la Z, todos los que detentan el poder y siembran violencia. Esta generación ha traicionado al Dios revelado por Jesucristo; ese Padre que no dudó ni una eternidad en enviar a su propio Hijo para que comprendiéramos la magnitud de lo que valemos. ¡Valemos la sangre del Hijo de Dios! Por eso es también el momento para dejar nuestras idolatrías, a veces disfrazadas de lo sagrado, para volver a Dios.
Más que nada, es tiempo de volver a nosotros mismos, al ser humano, y ponerlo en el centro de nuestra atención, de nuestro amor. Es tiempo de rebelarnos ante toda acción que pretenda ponerle precio a la vida humana. Cristo nos liberó, dándonos la dignidad de hijos de Dios. Reducir a cualquier ser humano, sobre todo a los pobres, a las personas transmigrantes, al nivel de mercancías, y cobrarles dinero para ejercer su condición de hijos libres, es un crimen que clama al cielo. Por otra parte, con papeles o sin papeles, todos, as, tenemos la misma dignidad de los Hijos de Dios.
Yo reto a que algún gobierno exhiba la firma de Dios, en un documento notariado, donde Él acepte: muros, barreras, fronteras, políticas migratorias que justifiquen la humillación, mal trato y muerte de miles de hermanos y hermanas, cuyo delito es buscar mejores condiciones de vida. ¿Alguien puede mostrar su factura del mundo?
Esta masacre cobarde y ciega, nos está gritando que es también tiempo de misericordia, para mirar sin prejuicios, sin clasificar a las personas en “buenas” y “malas” , sin exclusiones, ni fragmentaciones. Nosotros nos convertimos, no sé desde cuándo, en una sociedad que juzga, sentencia, castiga y excluye, y casi siempre, segrega. Las soluciones a las conductas antisociales, pensamos que consisten en más castigos, mega cárceles y sentencias más largas. Si Jesucristo viniera, hoy, en persona, se pondría en medio de nosotros y nos volvería a decir: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”
Así fuimos educados, en una justicia punitiva. Por la misma razón, muchos todavía creen en un Dios que castiga, igual que nosotros. Mucho nos ayudaría adoptar una justicia restaurativa, capaz de reeducar las relaciones, rehabilitar a la persona, y reintegrarla a la sociedad desde una nueva conciencia re-formada por el respeto y el
amor. Nadie cambia a palos. Nuestros sistemas son represivos; en la práctica no reeducan.
Por supuesto que los culpables de este horrenda matanza, tienen que afrontar las consecuencias de su actos. Esperamos que se haga justicia, pero nos cuestionamos también: ¿En la cárcel habrá condiciones para su rehabilitación? Lo más seguro es que no. Se agregará una violencia más a las anteriores que han sufrido desde niños.
En medio de esta dolor de matanza fratricida, Jesús nos sigue llamando al banquete de su Reino. A ese banquete del Reino, están invitados en primer lugar, contra lo que pudiera pensarse, no los que se consideran buenos, sino los pecadores, los criminales de todo tipo. Están invitados: los Zetas, los secuestradores, los políticos corruptos, los policías abusivos, los jueces que han vendido la justicia, los funcionarios ineptos, los que comercian con la vida de sus hermanos, los pastores que han abandonado a sus ovejas, y todos los que hemos contribuido, por comisión o por omisión, a la impunidad y corrupción. En este año de aniversarios, cada acto de corrupción, es una traición a la patria.
Y si por esta masacre exigiésemos nada más una investigación “hasta sus últimas consecuencias”, nos responderán que “se aplicará todo el peso de la ley”, “ que se buscará a los culpables, caiga quien caiga”. Nosotros sabemos por experiencia, que esto no sucederá. Y ahí está la matanza de Acteal, Aguas Blancas, los casos de Digna Ochoa, Manuel Cloutier, Colosio, Ruiz Massieu, Posadas un sinnúmero de periodistas, sin contar todos los muertos y muertas en este sexenio. No, esas soluciones oficiales, declarativas se ahogarán en la impunidad, en el “no pasa nada”. Tampoco removerán a ningún funcionario o funcionaria, por más presiones que haya.
Urge buscar, todos juntos, soluciones; pero soluciones de fondo, no paliativos. Hoy más que nunca, podemos encontrar respuestas en la sabiduría de Jesús, el Hijo de Dios. Si urge salir de esta crisis; si hay que recomenzar muchas cosas, ¡Podemos recomenzar desde Jesucristo! ¿Por qué no darnos esa oportunidad? Después de todo, ya llevamos 2 mil años organizando crisis.
Efectivamente, Dios es un misterio inabarcable, por que es más grande que nosotros. Y tal vez, lo más difícil de comprender, en las enseñanzas de Jesús, sean, la misericordia y el amor gratuito del Padre. ¡Cómo entender que Dios rechaza la escoria, pero ama a los que son considerados como escoria social! ¡No es fácil aceptar que Jesús buscaba a los más odiados de la sociedad y comía con ellos! Ciertamente no se acercaba a ellos para felicitarlos por su mala vida, sino para convertirlos a partir de una experiencia de amor y de respeto. Después de todo, son ellos los primeros damnificados de la descomposición social, del abandono de los pastores, de la inoperancia institucional. Nosotros miramos como jueces; Pero Dios mira como un padre.
Esta matanza es una suerte de deshumanómetro., que marca un hito en nuestro descenso. Nos revela que los asesinados no fueron 72, sino muchos más: los
secuestradores, los asesinos, ¡ya iban muertos! Los mató hace mucho, una sociedad que no les dio amor!, ¡Los mató un sistema que niega oportunidades lo mismo a jóvenes, que a viejos! ¡Los mataron muchas instituciones que ya no sirven al hombre, sino que se sirven de él!, ¡Los matamos todos con nuestra cobardía!
Dios nos ama, a pesar de ser pecadores, no por lo malo que hacemos, sino por que estamos ciegos; por que toda nuestra vida estamos aprendiendo, pero principalmente, por que él es bueno. Su amor es gratuito. Y el grado más incomprensible de ese amor, es ¡el amor a nuestros enemigos! Que amemos a alguien que ha dañado a otros, es posible; pero amar a alguien que nos ha dañado a nosotros mismos, es inaceptable. Desde una postura de jueces, nunca lo vamos a aceptar, pero desde la misericordia divina; desde su mirada amplia, lo podemos lograr. ¡El corazón entiende más que la razón!.
Si las 72 personas masacradas se negaron a ser sicarios, victimarios de sus propios hermanos, podemos afirmar, siguiendo los criterios de Jesús, que ellos son mártires, pues él dice que “nadie ama más a sus amigos, que aquel que da la vida por ellos”. Entonces ellos viven ya con Dios. Pero los asesinos aún permanecen muertos, aguardando una resurrección social. ¿Llegará?
Si Jesucristo en persona, viniera en este momento a México, estaría buscando a los Zetas e infractores de las demás letras. Sólo él conoce las posibilidades de cambio de cada quien, nuestras partes necrosadas. Urge valorar al ser humano; declararnos a favor de él en todo lo que hagamos, negarnos a dañarlo; hacer bien las cosas, servir con alegría.
Jesús nos invita a todas, a todos, al banquete del Reino, tratándonos mejor todos, comenzando por los de casa.
La relación fraterna se ha roto por la violencia y el desamor. Se ha roto por todos lados. Esta espantosa matanza es una oportunidad para aprender de ella. Algunas de estas víctimas nos enseñaron que, nuestros semejantes valen más que una oferta de dinero manchado con la sangre fraterna. Estos transmigrantes tan mal vistos por muchos, prefirieron morir, antes que matar a sus propios hermanos. Si esta lección de vida cristiana la aplicásemos a la política, diríamos que es preferible morir a oportunidades corruptas, antes que matar las esperanzas y los derechos de las mayorías. Si esto lo aplicásemos a la economía, declinaríamos a obtener dinero a costa del empobrecer a otros. Si esto lo aplicásemos a legisladores, diríamos que es preferible conformarse con su sueldo, antes que mercar con los intereses de todos los mexicanos. Si esto lo aplicásemos al poder judicial, seguramente que se brindaría un servicio imparcial, antes que matar el estado de derecho, y el derecho de todos, para acceder a la justicia.
Pero esta tragedia es además, un llamado de última hora, previo a un estallido entre connacionales. Cuando hace unos 4 años, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a través de la Quinta Visitaduría y la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana, advertimos que si no se paraban los secuestros contra migrantes, después
se iban a generalizar contra todos. Y así ha sido. Si no se respetan hoy los derechos de los migrantes, tampoco respetarán los de los connacionales. Este es un llamado de última hora, antes de la contienda por el 2012, donde la política sin alma, buscará su propio interés, sin importarle la gente. Se busca el poder, por el poder, no el servicio.
Este momento es una excelente oportunidad para pensar en el bien de México, que necesita grandes transformaciones. Todas y todos los que vivimos aquí, tenemos los mismos derechos, la misma dignidad. Merecemos un país mejor, no la vergüenza que es hoy ante el mundo. No nos explicamos por qué, si nuestro país es tan rico, la mayoría está tan empobrecida. De pilón, ¡tenemos al hombre más rico del mundo!. El sistema neoliberal de mercado, justifica la acumulación de dinero. Pero la acumulación, sobre todo si se ha obtenido generando explotados, en aras de la producción, es una usurpación de Dios, único dueño de todo. Que quede claro: ¡nadie es dueño de nada! Somos, solamente usuarios y administradores. Nada nos llevaremos de aquí, y sí en cambio, un juicio por haber acaparado, y haber dado sólo limosnas, en lugar de construir sistemas más equitativos y humanos, con oportunidades para todos y todas.
Esta matanza de hermanos del sur, puso en evidencia nuestra ceguera y nuestra lejanía del proyecto de Dios: su Reino. Pero más que nada, nos mostró que, las personas transmigrantes del sur, los seres humanos, valen, en cuanto dejen dinero. Si no lo traen consigo; si no se lo pueden sacar a su familia, mediante el secuestro; y si tampoco aceptan generar dinero como sicarios, ¡hay que matarlos!. Ya no sirven para nada. Son desechables. ¡Son gabazo de caña! Así quedaron esos pobres hermanos, listos para la basura, nada más que no les dio tiempo a los encargados de la “limpieza”, para que ni rastro quedara de “esa basura”. Todo parece indicar que se seguirá triturando más caña y arrojando el “gabazo” a la basura.
Todos los que creemos en Cristo; todos los hombres y las mujeres de buena voluntad, estamos convocados a unir fuerzas a favor del ser humano. ¿Aceptamos la invitación para trabajar por la paz?

MASACRARON NUESTRA CARNE, PERO NO NUESTRO ESPIRITU.José Alejandro Solalinde28 de Agosto de 2010Dice en Eclesiastés que hay tiempo para todo. La irreparable muerte de nuestros entrañables hermanas y hermanos latinoamericanos, nos está avisando que llegó el tiempo de volver a casa; de volver al Padre, con todos. Y es tiempo de volver por el Camino, que es Jesucristo. Pero no entender ese volver como rezar mucho y hacer más actos de piedad; sino tener más piedad entre nosotros mismos. Es tiempo de poner a Dios en su lugar, en ese lugar usurpado por el poder sobre otros; por el tener y la acumulación superflua, anticristiana, frente al hambre de millones de empobrecidos que, ni siquiera tienen el privilegio de ser explotados, por que son excluidos del aparato productivo. Hoy cualquiera usurpa el lugar de Dios: de la A, a la Z, todos los que detentan el poder y siembran violencia. Esta generación ha traicionado al Dios revelado por Jesucristo; ese Padre que no dudó ni una eternidad en enviar a su propio Hijo para que comprendiéramos la magnitud de lo que valemos. ¡Valemos la sangre del Hijo de Dios! Por eso es también el momento para dejar nuestras idolatrías, a veces disfrazadas de lo sagrado, para volver a Dios.Más que nada, es tiempo de volver a nosotros mismos, al ser humano, y ponerlo en el centro de nuestra atención, de nuestro amor. Es tiempo de rebelarnos ante toda acción que pretenda ponerle precio a la vida humana. Cristo nos liberó, dándonos la dignidad de hijos de Dios. Reducir a cualquier ser humano, sobre todo a los pobres, a las personas transmigrantes, al nivel de mercancías, y cobrarles dinero para ejercer su condición de hijos libres, es un crimen que clama al cielo. Por otra parte, con papeles o sin papeles, todos, as, tenemos la misma dignidad de los Hijos de Dios.Yo reto a que algún gobierno exhiba la firma de Dios, en un documento notariado, donde Él acepte: muros, barreras, fronteras, políticas migratorias que justifiquen la humillación, mal trato y muerte de miles de hermanos y hermanas, cuyo delito es buscar mejores condiciones de vida. ¿Alguien puede mostrar su factura del mundo?Esta masacre cobarde y ciega, nos está gritando que es también tiempo de misericordia, para mirar sin prejuicios, sin clasificar a las personas en “buenas” y “malas” , sin exclusiones, ni fragmentaciones. Nosotros nos convertimos, no sé desde cuándo, en una sociedad que juzga, sentencia, castiga y excluye, y casi siempre, segrega. Las soluciones a las conductas antisociales, pensamos que consisten en más castigos, mega cárceles y sentencias más largas. Si Jesucristo viniera, hoy, en persona, se pondría en medio de nosotros y nos volvería a decir: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”Así fuimos educados, en una justicia punitiva. Por la misma razón, muchos todavía creen en un Dios que castiga, igual que nosotros. Mucho nos ayudaría adoptar una justicia restaurativa, capaz de reeducar las relaciones, rehabilitar a la persona, y reintegrarla a la sociedad desde una nueva conciencia re-formada por el respeto y elamor. Nadie cambia a palos. Nuestros sistemas son represivos; en la práctica no reeducan.Por supuesto que los culpables de este horrenda matanza, tienen que afrontar las consecuencias de su actos. Esperamos que se haga justicia, pero nos cuestionamos también: ¿En la cárcel habrá condiciones para su rehabilitación? Lo más seguro es que no. Se agregará una violencia más a las anteriores que han sufrido desde niños.En medio de esta dolor de matanza fratricida, Jesús nos sigue llamando al banquete de su Reino. A ese banquete del Reino, están invitados en primer lugar, contra lo que pudiera pensarse, no los que se consideran buenos, sino los pecadores, los criminales de todo tipo. Están invitados: los Zetas, los secuestradores, los políticos corruptos, los policías abusivos, los jueces que han vendido la justicia, los funcionarios ineptos, los que comercian con la vida de sus hermanos, los pastores que han abandonado a sus ovejas, y todos los que hemos contribuido, por comisión o por omisión, a la impunidad y corrupción. En este año de aniversarios, cada acto de corrupción, es una traición a la patria.Y si por esta masacre exigiésemos nada más una investigación “hasta sus últimas consecuencias”, nos responderán que “se aplicará todo el peso de la ley”, “ que se buscará a los culpables, caiga quien caiga”. Nosotros sabemos por experiencia, que esto no sucederá. Y ahí está la matanza de Acteal, Aguas Blancas, los casos de Digna Ochoa, Manuel Cloutier, Colosio, Ruiz Massieu, Posadas un sinnúmero de periodistas, sin contar todos los muertos y muertas en este sexenio. No, esas soluciones oficiales, declarativas se ahogarán en la impunidad, en el “no pasa nada”. Tampoco removerán a ningún funcionario o funcionaria, por más presiones que haya.Urge buscar, todos juntos, soluciones; pero soluciones de fondo, no paliativos. Hoy más que nunca, podemos encontrar respuestas en la sabiduría de Jesús, el Hijo de Dios. Si urge salir de esta crisis; si hay que recomenzar muchas cosas, ¡Podemos recomenzar desde Jesucristo! ¿Por qué no darnos esa oportunidad? Después de todo, ya llevamos 2 mil años organizando crisis.Efectivamente, Dios es un misterio inabarcable, por que es más grande que nosotros. Y tal vez, lo más difícil de comprender, en las enseñanzas de Jesús, sean, la misericordia y el amor gratuito del Padre. ¡Cómo entender que Dios rechaza la escoria, pero ama a los que son considerados como escoria social! ¡No es fácil aceptar que Jesús buscaba a los más odiados de la sociedad y comía con ellos! Ciertamente no se acercaba a ellos para felicitarlos por su mala vida, sino para convertirlos a partir de una experiencia de amor y de respeto. Después de todo, son ellos los primeros damnificados de la descomposición social, del abandono de los pastores, de la inoperancia institucional. Nosotros miramos como jueces; Pero Dios mira como un padre.Esta matanza es una suerte de deshumanómetro., que marca un hito en nuestro descenso. Nos revela que los asesinados no fueron 72, sino muchos más: lossecuestradores, los asesinos, ¡ya iban muertos! Los mató hace mucho, una sociedad que no les dio amor!, ¡Los mató un sistema que niega oportunidades lo mismo a jóvenes, que a viejos! ¡Los mataron muchas instituciones que ya no sirven al hombre, sino que se sirven de él!, ¡Los matamos todos con nuestra cobardía!Dios nos ama, a pesar de ser pecadores, no por lo malo que hacemos, sino por que estamos ciegos; por que toda nuestra vida estamos aprendiendo, pero principalmente, por que él es bueno. Su amor es gratuito. Y el grado más incomprensible de ese amor, es ¡el amor a nuestros enemigos! Que amemos a alguien que ha dañado a otros, es posible; pero amar a alguien que nos ha dañado a nosotros mismos, es inaceptable. Desde una postura de jueces, nunca lo vamos a aceptar, pero desde la misericordia divina; desde su mirada amplia, lo podemos lograr. ¡El corazón entiende más que la razón!.Si las 72 personas masacradas se negaron a ser sicarios, victimarios de sus propios hermanos, podemos afirmar, siguiendo los criterios de Jesús, que ellos son mártires, pues él dice que “nadie ama más a sus amigos, que aquel que da la vida por ellos”. Entonces ellos viven ya con Dios. Pero los asesinos aún permanecen muertos, aguardando una resurrección social. ¿Llegará?Si Jesucristo en persona, viniera en este momento a México, estaría buscando a los Zetas e infractores de las demás letras. Sólo él conoce las posibilidades de cambio de cada quien, nuestras partes necrosadas. Urge valorar al ser humano; declararnos a favor de él en todo lo que hagamos, negarnos a dañarlo; hacer bien las cosas, servir con alegría.Jesús nos invita a todas, a todos, al banquete del Reino, tratándonos mejor todos, comenzando por los de casa.La relación fraterna se ha roto por la violencia y el desamor. Se ha roto por todos lados. Esta espantosa matanza es una oportunidad para aprender de ella. Algunas de estas víctimas nos enseñaron que, nuestros semejantes valen más que una oferta de dinero manchado con la sangre fraterna. Estos transmigrantes tan mal vistos por muchos, prefirieron morir, antes que matar a sus propios hermanos. Si esta lección de vida cristiana la aplicásemos a la política, diríamos que es preferible morir a oportunidades corruptas, antes que matar las esperanzas y los derechos de las mayorías. Si esto lo aplicásemos a la economía, declinaríamos a obtener dinero a costa del empobrecer a otros. Si esto lo aplicásemos a legisladores, diríamos que es preferible conformarse con su sueldo, antes que mercar con los intereses de todos los mexicanos. Si esto lo aplicásemos al poder judicial, seguramente que se brindaría un servicio imparcial, antes que matar el estado de derecho, y el derecho de todos, para acceder a la justicia.Pero esta tragedia es además, un llamado de última hora, previo a un estallido entre connacionales. Cuando hace unos 4 años, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a través de la Quinta Visitaduría y la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana, advertimos que si no se paraban los secuestros contra migrantes, despuésse iban a generalizar contra todos. Y así ha sido. Si no se respetan hoy los derechos de los migrantes, tampoco respetarán los de los connacionales. Este es un llamado de última hora, antes de la contienda por el 2012, donde la política sin alma, buscará su propio interés, sin importarle la gente. Se busca el poder, por el poder, no el servicio.Este momento es una excelente oportunidad para pensar en el bien de México, que necesita grandes transformaciones. Todas y todos los que vivimos aquí, tenemos los mismos derechos, la misma dignidad. Merecemos un país mejor, no la vergüenza que es hoy ante el mundo. No nos explicamos por qué, si nuestro país es tan rico, la mayoría está tan empobrecida. De pilón, ¡tenemos al hombre más rico del mundo!. El sistema neoliberal de mercado, justifica la acumulación de dinero. Pero la acumulación, sobre todo si se ha obtenido generando explotados, en aras de la producción, es una usurpación de Dios, único dueño de todo. Que quede claro: ¡nadie es dueño de nada! Somos, solamente usuarios y administradores. Nada nos llevaremos de aquí, y sí en cambio, un juicio por haber acaparado, y haber dado sólo limosnas, en lugar de construir sistemas más equitativos y humanos, con oportunidades para todos y todas.Esta matanza de hermanos del sur, puso en evidencia nuestra ceguera y nuestra lejanía del proyecto de Dios: su Reino. Pero más que nada, nos mostró que, las personas transmigrantes del sur, los seres humanos, valen, en cuanto dejen dinero. Si no lo traen consigo; si no se lo pueden sacar a su familia, mediante el secuestro; y si tampoco aceptan generar dinero como sicarios, ¡hay que matarlos!. Ya no sirven para nada. Son desechables. ¡Son gabazo de caña! Así quedaron esos pobres hermanos, listos para la basura, nada más que no les dio tiempo a los encargados de la “limpieza”, para que ni rastro quedara de “esa basura”. Todo parece indicar que se seguirá triturando más caña y arrojando el “gabazo” a la basura.Todos los que creemos en Cristo; todos los hombres y las mujeres de buena voluntad, estamos convocados a unir fuerzas a favor del ser humano. ¿Aceptamos la invitación para trabajar por la paz?

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