En un día como tantos y gracias a las fuerzas de lo inesperado o tal vez mera coincidencia o simple planeación, nos juntamos unos cuates a comer y terminamos con unas chelas. Les cuento que la comida sería muy breve porque todos teníamos cosas que hacer o por lo menos fue lo que todos dijimos.
Sin embargo, la plática se tornó interesante, tal vez un tanto excitante y la intensidad de esa conversación nos orilló a pedir una chela y otra y otra más.
Pues resulta que empezamos hablando de las indivisiones de cada uno en la mesa. Resulta que la primera no tenía indivisiones (jajaja, será?); la segunda, a ver a dos hombres en el acto sexual; la tercera, a hablar en público y a un ménage a trois (ella con dos de ellos) y el cuarto lo mismo, un ménage a trois (él con dos de ellas). Pero lo interesante fue que no se quedó simplemente en lo que cada uno sentía sino que resultó haber un ambiente de confianza tal que las preguntas empezaron a fluir.
Frente a un conocido local frente a la institución de estudios en la que caímos por equivocación o por elección empezamos a hablar sobre las construcciones sociales que hacen diferentes las formas de actuar de los individuos pertenecientes a unas y otras. ¿Porqué ese miedo a llamarle a las cosas por su nombre? Fue la primera pregunta que surgió, inevitablemente, en una plática en donde se hacía alusión a la sociedad machista en la que viven mexicanos y sobrevivimos mexicanas. Esa exaltación de la virilidad que el único valiente en esa mesa apoyó como cierta. Esa necesidad de sometimiento y dominación por medio de sexo nombrado como superior con explicaciones como: los genitales externos significan superioridad. Entonces, entre vistas entre ceja y de reojo de las mesas aledañas empezamos a romper esos acuerdos o contratos sociales de lo que es posible decir y lo que hay que callar. El “pene” fue el más aludido sobre todo por la cantidad de sobre nombres que tiene: pilín, pirulí, chilindrín, cosita, niño envuelto, pollito, pajarito, etc., (me imagino que se saben muchas más) y la vagina…pues realmente no entramos en sobrenombres pero fue interesante ver las caras de una mesa de profesoras y secretarias que teníamos justo a lado.
En el contexto machista se pueden derivar muchas pláticas de temas relacionados pero diferentes. Los celos, la posesión y el control es uno muy recurrido. ¿Por qué ese afán de control? ¿por qué esa necesidad de demostrarle al otro que esa o ese (en menor grado) es de su propiedad? El noviazgo es el paso anterior al matrimonio: la frase del debate. ¿Pero por qué? El noviazgo es algo mucho más que eso, sino, no existiría. Imagínense empezar a andar con alguien sabiendo que si lo haces es para que en un futuro te cases. Tal vez entenderlo de esa forma haría que las relaciones para conocer a alguien fueran menos estrictas, acotadas o con el compromiso que requiere un noviazgo, es decir, ese compromiso tácito de si estoy contigo no puedo estar con otro porque sería violar esa confianza de pareja. Si hubiera una situación pre noviazgo tal vez estaría bien visto salir con una persona diferente cada día de la semana, incluso tener relaciones sexuales con cada una de ellas. Tal vez esto sería la solución a los divorcios porque podrías buscar de entre muchos cual es el que mejor llena tus expectativas en todos los sentidos. Ahhh pero que creyeron el paraíso terrenal!!!…pues no, porque para tener una relación la decisión es de dos no es uno el que escoge al otro. Uno toma la iniciativa y el otro la finaliza y puede ser el hombre o la mujer en una u otra decisión (aunque hay que tomar en cuenta que en México no es muy bien visto que las mujeres les lleguen a los hombres). Por esto, no es posible buscar y buscar hasta encontrar al ideal porque no siempre va a estar ahí en el momento en el que creas que por fin lo encontraste.
Después y recordando pláticas pasadas se me ocurrió preguntarle al único hombre en la mesa (no crean que fue por montonera) que si besaría a un hombre. La reacción fue muy buena, por lo menos satisfactoria en un principio, para el trío de liberales que estábamos en la mesa. “Si, si lo besaría”, y claro la típica pregunta para hacer dudar a cualquiera: ¿si lo besaríaaaas? Bueno, no estoy seguro, tal vez depende de la circunstancia. A partir de esto nos pusimos a debatir si realmente existen homosexuales y heterosexuales totalmente definidos e incorruptibles y ahora que lo menciono creo que no concluimos nada, todos en la mesa habíamos experimentado situaciones de esas de tercer tipo, socialmente no aceptadas o como quieran llamarles. No obstante todos nos declarábamos heterosexuales.
Finalmente (después de una sobremesa como de 2 horas) por aquello de que todos teníamos cosas que hacer. Hablamos de los violadores y las penas que deberían tener estos…para mi y para él: seres humanos; para las otras dos: animales, especímenes raros y enfermos sociales. Realmente este es un debate muy incursionado y que las posiciones tienden a radicalizarse mucho, sobre todo cuando ya has experimentado un acto de este tipo. Pues resulta que a los violadores (para las dos últimas) tiene que ser sentenciados a cadena perpetua, aplicarles la operación para que no vuelvan a tener una erección en su vida o que sean violados en la cárcel durante su cadena perpetua para que vean lo que se siente. Para él y para mí, resulta que no es hacer justicia utilizar a ley del talión “ojo por ojo diente por diente”. Y aunque los criterios para determinar las penas según el delito, sean aún desconocidos para nosotros, la pena dictaminada por el juez es la única legítima para el castigo del delincuente, ya que si se permite, lo que actualmente se permite, es decir, que después de recibir sentencia el delincuente siga siendo juzgado y castigado dentro de prisión es objeto de cualquier tipo de violación a los derechos humanos inherentes de toda persona. Además eso orilla a que si por equivocación, un encarcelado por robar un pan, se le confunde con violador será víctima de estos castigos impuestos sin razón o fuera de lo legalmente establecido. ¿Creen que un violador tenga que ser violado para castigarlo por lo que hizo? No lo creo así.
En fin, un poco de la vida, de diferentes pensamientos que convergen en muchas situaciones o a veces simplemente en una comida veloz.